Lunes, 15 Agosto 2016 00:00

LAREDO FESTEJÓ A NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN, PATRONA DE LA VILLA

Escrito por 
 
 El alcalde de Laredo, Juan Ramón López Visitación hizo hoy un discurso en la ceremonia de la ofrenda floral a la Patrona de la Villa en el que apostó por la sinceridad y la verdad y la eliminación de lo que no es auténtico en las relaciones humanas, particularmente en las relaciones públicas. 

Comenzó pidiendo excusas al párroco y a la comunidad eclesial de Laredo porque el pasado año López Visitación declinó la invitación de la iglesia para hacer la tradicional ofrenda a la Virgen de la Asunción “acababa de ser elegido alcalde” y “no quería improvisar, ni actuar a la ligera en un lugar y una fecha que acumula tanto sentido para la gente de Laredo desde hace cientos de generaciones”. Se refirió a la iglesia de Santa María como el epicentro simbólico de la comunidad laredana, donde las palabras han sido siempre de gran sentido humano como por ejemplo, amor al prójimo, respeto a la dignidad de las personas, concordia, compasión, responsabilidad, honradez y ayuda de unos a otros”. 

López Visitación se refirió a los principales valores humanos y dijo que la autenticidad y la verdad están en la raíz de todos ellos, y la hipocresía y el fraude son los contravalores más determinantes en nuestro tiempo. Dijo que por desgracia hoy “abunda más el fraude, la falsificación, la mentira y el dar gato por liebre”. 

Dijo que aparentemente todos estamos contra los fraudes, pero vivimos inmersos en una sociedad en la que el engaño es moneda corriente. “Queremos que lo que dicen los políticos sea verdad, que no que esté camuflado con otros intereses que nada tienen que ver con el bien común y el progreso de las poblaciones. Queremos que lo que dicen se  corresponda con lo que hacen. Y que lo que hacen y dicen los políticos sea verdad y sea de verdad. Queremos lo auténtico. Rechazamos los engaños, los disimulos, las demagogias, los trucos”, proclamó.

Finalmente el alcalde dedicó unas palabras de afecto y gratitud hacia el párroco don Romualdo Fernández, de quien dijo que durante muchos años ha acompañado a los laredanos en los buenos y en los peores momentos, “siempre pronunciando para nosotros las palabras sagradas de la comunidad y llamándonos al cultivo de las virtudes”. DISCURSO DEL ALCALDE EN LA OFRENDA FLORAL A LA PATRONA DE LAREDO, LA VIRGEN DE LA ASUNCIÓN

15 DE AGOSTO DE 2016

Quisiera comenzar estas palabras pidiendo excusas al señor párroco y a toda la comunidad eclesial de Laredo porque hoy hace un año en esta misma ocasión, DECLINÉ su invitación a hacer la tradicional ofrenda floral a la Patrona de la Villa, la Virgen de la Asunción.

Quizá no fue bien entendida aquella actitud mía. Pero sólo había pasado un mes desde que había resultado elegido alcalde. Y por entonces estaba yo empezando a tomar poco a poco la medida de las cosas. Me estaba planteando mi nueva misión tan en serio que en ninguna cosa quería improvisar, ni actuar a la ligera, ni dejarme llevar por la rutina.

Una faena de aliño repitiendo fórmulas de otros años, me parecía una falta de respeto. Algo poco AUTÉNTICO. Este lugar para Laredo es su epicentro espiritual. Aquí, si se abre la boca, hay que tener un mínimo de pensamiento, de reflexión, de meditación. Este lugar es donde se han dicho y se han escuchado palabras profundas, con contenido, en absoluto vacuas. Las han dicho y las han escuchado en días como éste, cientos de generaciones de antepasados nuestros. A lo largo de los siglos. Este lugar es donde se ha hablado, por ejemplo, de amor al prójimo, de respeto a la dignidad del ser humano, de la concordia de unos con otros, del precepto de ayudarse los unos a los otros, de darse paz unos a otros, de sentirse responsables unos de otros. De ser justos unos con otros y de ir incluso más allá de la justicia, hasta donde llegan la solidaridad y el amor. De Ideales como responsabilidad y honradez. 

Todas esas palabras han dejado aquí capas de significación, se han ido acumulando durante siglos en estos muros –“divinas palabras”, decía Valle Inclán, es decir, “palabras de máxima humanidad”-. Confieso que esa responsabilidad me produjo el año pasado, como me lo sigue produciendo hoy, una sensación de vértigo. 

Porque en un lugar y en un momento como éste, hay que hablar de los valores humanos: Valores relacionados con atender al cuerpo,  la vida y la naturaleza. Valores relacionados con los sentimientos y el mundo interior; valores relacionados con el conocimiento y el aprendizaje. Valores relacionados con el bienestar  y la economía; valores relacionados con el ansia de belleza y el disfrute estético; valores lúdicos, de ocio saludable y reparador; valores éticos de los comportamientos con uno mismo y con los otros; valores religiosos, relacionados con el misterio y lo sagrado; valores sociales y valores políticos. 

Cuando más desarrollamos esos valores, más humanos somos. Mejores personas somos. Pero la base de todos ellos es LA AUTENTICIDAD, LA VERDAD, que abunda poco hoy. Abunda más por desgracia EL FRAUDE, LA FALSIFICACIÓN, la mentira y EL DAR GATO POR LIEBRE. 

Aprovecho pues esta ofrenda de flores a la Patrona de Laredo, la Virgen de la Asunción, para pedir AUTENTICIDAD Y VERDAD para todos los laredanos y laredanas en todos los órdenes de la vida y en todas nuestras relaciones. Que nos aferremos a lo auténtico y rechacemos la falsedad, la mentira, el engaño, el disimulo y el fraude. 

AUTENTICIDAD y verdad, sí, esta es mi ofrenda de flores. FRAUDE no. Falsedades, no. Engaños, no. Lo pido delante de la imagen de la Patrona, símbolo máximo de los sentimientos más ancestrales y de los mejores deseos de nuestra comunidad.

 Aparentemente todos estamos de acuerdo en que el fraude es malo. No soportamos, por ejemplo, el fraude alimentario. Queremos que el vino que bebemos sea vino de verdad y no un sucedáneo. Queremos que el coche que compramos no esté trucado y contamine el medio ambiente. Queremos que lo que parece una obra de arte no sea una falsificación. Queremos que lo que se predica en la iglesia sea auténticamente religioso y no esté contaminado con otros intereses que nada tengan que ver con la religión. Queremos que lo que dicen los políticos sea verdad, que no que esté camuflado con otros intereses que nada tienen que ver con el bien común y el progreso de las poblaciones. Queremos que lo que dicen se  corresponda con lo que hacen. Y que lo que hacen y dicen los políticos sea verdad y sea de verdad. Queremos lo auténtico. Rechazamos los engaños, los disimulos, las demagogias, los trucos. Aparentemente, rechazamos lo falso. Pero en la realidad convivimos todos los días con la mentira y el fraude en todos los órdenes de la vida, que nos impiden avanzar.

Por eso pido hoy en este lugar sagrado, donde los laredanos de cientos de generaciones han venido a pedir protección contra los peligros de la mar, contra la enfermedad y contra la muerte, pido contra los fraudes y las mentiras. Como alcalde pido que sea capaz yo de mantenerme siempre en los valores básicos de la AUTENTICIDAD Y LA VERDAD. Que evite siempre la falsedad, que tenga la sabiduría para discernir siempre lo auténtico, que tenga el valor suficiente para rechazar siempre en mis actuaciones lo que en política no es auténtico. 

Y pido lo mismo para los demás responsables políticos y sociales. Y para todos y todas las personas de esta villa. Aliosha, el personaje de “Los Hermanos Karamázov” dijo: “Todos somos responsables de todos los demás, pero yo soy más responsable que cualquier otro”. Yo, y tú y tú y el otro. Todos somos más responsables que cualquier otro, de todos los demás. 

La autenticidad, la verdad, el discernimiento de lo que son comportamientos sin autenticidad, producirá entendimientos y nos unirá mejor que cualquier otra cosa. No será ésta la primera vez que resuenen bajo las bóvedas de este templo, estas otras palabras míticas con las que quiero terminar:

"Bajó Yahvé a ver la ciudad y la torre que estaban haciendo los hijos de los hombres, y pensó: «He aquí un pueblo unido. Tienen todos un solo lenguaje. Se han puesto de acuerdo y estando unidos. Nada les impedirá llevar a cabo lo que se proponen. (Libro del Génesis, 11, 5–7). 

Que no haya confusión en los lenguajes, que haya claridad y autenticidad y la unión y la cooperación se darán por añadidura.

Y a usted, don Rolando, que lleva muchos años entre nosotros, acompañándonos en los buenos y en los peores momentos, siempre pronunciando para nosotros las palabras sagradas de la comunidad y llamándonos al cultivo de las virtudes, le agradezco su dedicación, su ejemplo y su tesón. Y en nombre de todo el pueblo de Laredo le deseo grandes aciertos en su nuevo destino. El alcalde le agradeció su dedicación y le deseó los mayores aciertos en su nuevo destino.
Showlist no está configurado
 
Visto 357 veces